Cuando vas a un restaurante y tienen un menú con fotos de los platos que sirven, tu cerebro bloquea cualquier semejanza con la realidad y se dice a sí mismo que lo que está comiendo -aunque esté descuadrado, sea más pequeño o no tenga los mismos colores- es aquello que vio al principio en esa imagen persuasiva. El cerebro entonces ha sustituido la realidad por la copia sin darnos cuenta. Así comemos por los ojos.
Todos sabemos lo que es tener hambre y también lo que es tener un gusanillo, esas ganas de comer algo entre comidas pero sin que sea excesivo, que sea lo suficientemente satisfactorio para mitigar el 'hambre' pero que no nos la quite para la siguiente comida. Te levantas, te duchas, te vistes, un café con leche y te vas sin desayunar: error. Luego llega el mediodía y nuestros ojos empiezan a facturar mesones de comida que se multiplicará y llenará nuestro estómago de forma copiosa y a veces, descontrolada. ¿Nunca les ha pasado también estar en un sitio y pedir lo que ella o él está comiendo? Los ojos además de ser una ventana al alma, son un escáner letal. Como decía el sabio Mufasa, todo aquello que abarque tu visión será tuyo y ahí es cuando vienen los problemas. Siempre he tenido -y tengo- un campo de visión demasiado extenso y mis kilos son prueba de ello.
Un anuncio de Oreo, Chips Ahoy, Domino's Pizza o Burger King y nuestras glándulas salivales nos llenan la boca de saliva como si no hubiéramos comido en días. El impulso es inmediato: lo quiero, y al final no es más que psicología (y mucha filosofía). Las campañas de marketing están destinadas a potenciar el consumo y si en el proceso se afecta a la salud, las farmacéuticas y el ramo de la salud -incluyendo la cirugía estética- saldrá beneficiado. Todo es negocio y la comida es una corporación que desconoce fronteras, sexo e ideología.
Ya lo dije una vez, el autocontrol es importante. Ahora mismo, tras haber tomado un batido de proteínas y tener el estómago aparentemente lleno, las ganas de pedir una pizza son del 1 al 10, siendo 1 'para nada' y 10 'lo quiero con locura', un quince. Mis seguidores/los que sigo en Instagram suben fotos de sus cheat meals que se componen de pizzas y hamburguesas y me desconsuelo. Pero hay que ser inteligente, creativo, astuto y darle la vuelta a las cosas. Recuerda que comemos por los ojos y si la comida que ponemos en nuestro plato luce atractiva, comeremos con más ímpetu y el grado de satisfacción será mayor. Parece un post sobre decoración, pero háganme caso: tómense su tiempo y preparen un plato digno del hipsterismo instagramero, resulta más atractivo engañar a tu cerebro; es una prueba de que aún eres dueño de tu cuerpo.
Paciencia es la clave.
Cocinen y coman, que perder peso no es dejar de comer.
H.
Etiquetas:
autocontrol
,
bajar de peso
,
Baudrillard
,
cocinar
,
comer
,
comida
,
comida rápida
,
comida sana
,
copia
,
creatividad
,
dieta
,
emplatar
,
hiperrealidad
,
moda
,
nutrición
,
paciencia
,
pasar hambre
,
perder peso
,
recetas
,
simulacro
Publicar un comentario
Únete en este viaje y comparte tu opinión. La motivación es la base de todo.