No, no lo he vuelto a hacer, aunque esperen... ¿hacer el qué?
Sí, haciendo una pequeña compra esta noche me decidí a educar a mi cerebro en cuanto a tolerancia y autocontrol. Quienes me conocen saben que no hablo de tolerancia racial, religiosa o mucho menos sexual. Hablo de tolerancia a convivir con ciertos alimentos bajo el mismo techo. Dicho esto, confieso que incluí en mi carrito de compra que consistía de queso batido 0%, hamburguesas vegetales y queso bajo en grasa, una tableta de chocolate puro Valor Sin Azúcar apta para diabéticos: suena como si hubiera sido enviado del cielo, ¿verdad?
Además de eso, tras leer todas y cada una de las etiquetas también incluí una caja de galletas de salvado de avena sin azúcar pero con harina de trigo integral. No pierdan la calma, ni he llegado a casa con un ataque de ansiedad y me las comí todas, ni pienso abrir alguno de los productos durante mucho tiempo -siempre asegurándome que la fecha de caducidad no está próxima. ¿A qué viene todo esto? ¿Por qué tintar de cacao una compra sana? ¿Por qué tentar a mi mente, aún con productos bajos en tropecientos valores, de esta manera? Autocontrol. Parte de este proceso es reeducar mi mente, enseñarle a que ciertos productos pueden existir en mi despensa y que no vendrá nadie a comérselos mientras no estoy, por lo que es innecesario que abra la caja y lo devore todo de una sentada.
La gran mentira es creer que todos estos productos ligeros y "bajos en" nos van a quitar la grasa subcutánea sin mover un dedo. ¡Qué va! Tengo que seguir trabajando en regular y reajustar mi alimentación que ahora mismo es alta en proteínas y baja en carbohidratos, y cuando mi cuerpo esté listo entonces permitiré que dos onzas de chocolate puro bajen por mi garganta. "Pero es beneficioso", dicen... Sí, seguro que sí, pero en mi caso no es cuestión de beneficio sino de autocontrol de la ansiedad. Recuerden que los frascos de Nutella en mis manos duraban lo que dura un cesto de chocolatinas abandonado a las puertas de un colegio.
¿Qué he logrado hasta ahora? Perder trece kilos, sentirme bien conmigo mismo y mejorar mi aspecto notablemente. No puedo permitir que el descontrol destruya lo que he conseguido, que si bien para muchos no es nada, pero para mí es bastante. Saber controlarnos, esa es la clave de todo. Vivir la vida y disfrutarla, pero eso sí, con moderación porque los excesos nos ponen en tesituras que acaban por jugarnos malas pasadas. Ni obesos ni anoréxicos, lo ideal es verte pero sobretodo, sentirte bien.
Buenas noches a todos, feliz fin de semana.
H.


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