Bowen
Esta tarde hacia las 14:56 tuve una bajada de los niveles de azúcar en sangre. No, no me desmayé pero me mareé y todo me dio vueltas un rato. ¡ZAS! Recordé que tenía unas galletas de Fontaneda "Fruit & Fit" y me comí un par de ellas. Supuestamente son de bajo contenido calórico, pero aún así tienen algo de azúcar (me parece que 8gr por galleta) y, llevado por las ganas de recuperar el control sobre mi cuerpo, cayeron un par de ellas. El alivio fue casi inmediato, así como también el sentimiento de culpa: mi cerebro había desplegado un ejército de culpabilidad en todos mis cortices y le había declarado la guerra a mi superyó. Ha logrado permanecer constante a lo largo de seis horas de trabajo continuo y es ahora, cuando llego a casa, cuando más ímpetu adquiere y se ríe de mí. 

"¿Por qué las galletas y no un plátano?", me pregunta. 
"Pues, porque no tengo plátanos en casa por su alto contenido en azúcar", le respondo. 
"¿Y por qué no te deshiciste de las galletas?", recalca -con mala leche.
"Porque serían parte de mis tentempiés de domingo a futuro", repliqué.
"Sabías que acabarían así, tarde o temprano. No me vengas con cuentos chinos", decía entre carcajadas.
"Si tú lo dices..."

Quizás en el fondo lleve razón y sabía que pasaría. Pero, ¿por qué no con la empanada gallega que tuve bajo mi dominio 24 horas? ¿Por qué no con un trozo de pan con chorizo? Porque tengo lo que llamamos en inglés un sweet tooth, dícese de aquellos que son golosos y les encanta el dulce. Sí, ese es mi gran lastre: el chocolate, los dulces, las buenas pastas, tartas deliciosas... y todo eso ha estado fuera de mi nuevo menú de reeducación alimentaria... hasta esta tarde, cuando debido a las restricciones mi cuerpo gritó: ¡AZÚCAR! -muy a lo Celia Cruz, que en paz descanse- y tiré por el camino fácil. 

¿Significa esto que ahora tiro todo por la borda? ¿Todo lo conseguido, ahora que se nota el cambio? La ropa empieza a quedar grande, los huesos encuentran salida entre la grasa y los músculos se van tonificando. No. Esto me sirve de ejemplo -y a todos- de que somos humanos y en algún momento nos venimos abajo, pero lo importante es levantarse, sacudirse para no ir por la vida lleno de migajas y tierra y seguir adelante. ¿Cena? Atún al natural y brócoli. ¿Antes? 1 hora de ejercicio. ¿Me pesa? Me pesa haberme comido esas galletas, pero la voluntad de hierro sigue. Hay que reeducar al cerebro y hacerle entender que no todo es negativo. La mente es un arma de destrucción masiva y si no sabemos ser diplomáticos con nosotros mismos, nos autodestruiremos como los mensajes de la "Misión Imposible" de antaño. 

Buenas noches a todos -y no dejen que su mente les controle.

Gracias.
Héctor.
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