Bowen
La obesidad es una enfermedad crónica, por lo tanto, este viaje que ha empezado en 2014 ha de prolongarse hasta el día de mi muerte. Leído y visto así, parece un mantra con una carga emocional/espiritual importante pero nada más lejos de la realidad: es un compromiso a largo plazo -e indefinido. Ahora mismo, de los tres grados de obesidad me encuentro en el grado III, a tan solo cuatro puntos de bajar al grado II. Voy en descenso, sí, pero el riesgo siempre hay que tenerlo presente. 

Mi alimentación ha cambiado para siempre al igual que mis hábitos. Aunque haya pereza, hay que hacer ejercicio y aunque no apetezca, hay que cocinar. No puedo volver a caer en hábitos dañinos anteriores -tampoco lo hagas tú si te has unido al paseo. No sufro, no padezco y no lloro por las noches al acostarme pensando en cuántas rebanadas de pizza podría haber cenado en vez de un par de salchichas de espinacas con setas, champiñones, cebolletas y espárragos. Al tener la obesidad pisándome los talones (nunca mejor dicho), el 'sufrimiento' se transforma en energía que, misteriosamente, te da un empujón para no venirte abajo. Nunca antes había entendido aquello de que el miedo crea salud... hasta ahora.

Muchos me sugieren comer algo fuera del plan "de vez en cuando" pues por un poco "no pasará nada", pero la verdad es que me encuentro bien como estoy. He encontrado sustitutos y lo más importante es mantener la mente ocupada para  no dar rienda suelta a la ansiedad y acabar enganchado a la Fluoxetina. Recuerden, la obesidad -o la tendencia a ser obeso- no es temporal, sino crónica y llegados a este punto sólo quedan dos opciones: matar [a la enfermedad] o morir [a manos de ella]. 

Grandeza, felicidad y bienestar. Ese debería ser el mantra universal.
Buenas noches a todos y ¡gracias por su apoyo!

H.
4 Responses
  1. Mayren Says:

    Excelente! Mientras te sientas complacido es lo importante.. hoy comi afuera de la casa y la verdad me arrepiento.. no me gustó mucho mi comida y para completar gasté dinero innecesariamente... hay ke ser sabios en nuestras elecciones, es muy fácil dejarse llevar por el camino de la flojera. Saludos y adelante!


  2. Bowen Says:

    Bueno, comer fuera de casa no es condenable. Siempre existirán compromisos o momentos donde no podremos hacerlo todo como siempre y hay que ser previsor. Si comes fuera, asegúrate que el sitio ofrece comida apta para las necesidades de tu dieta y si es por trabajo o te encontrarás fuera de casa, el tradicional tupper con comida preparada en casa hará su trabajo. No te castigues, que no sacas nada de eso. xx


  3. Dacil Says:

    Héctor, yo tengo tendencia a engordar (mi récord fueron 11 kg en 2 meses) y para bajar aquello me puse una alimentación bastante estricta y triste (estudiante con poco dinero) pero completa.
    En aquel momento vivía en Sevilla, ciudad llena de olores de pescaíto frito y delicias parecidas. No probé ni un solo bocado que no debiera hasta que no cumplí el objetivo de volver a entrar en la ropa que tenía en el armario.
    Desde entonces me doy caprichos de vez en cuando, intentando que mi alimentación sea adecuada la mayor parte de la semana.

    El tuyo es un viaje mucho más largo, pero creo que tienes energías y fuerza de voluntad para conseguir lo que te propongas. ¡Y tienes que durarle mucho a Lemon!


  4. Bowen Says:

    A Lemon le duraré lo que haga falta... Sí, es un viaje largo, precisamente en mi última entrada lo he comparado con un ascenso al Everest. Poco a poco las cosas van saliendo de forma automática y natural, el hacer ejercicio ya no cuesta tanto y los efectos en el físico y la "performance" se notan de inmediato. Tú estás estupenda y sé que eres una chica sana que se da sus caprichos every once in a while... Me viene a la mente aquella Nutella en la cocina...

    Gracias por tus palabras, apoyo y por tomarte unos minutos de tu tiempo para leerme. Un abrazo para los dos. Seguimos reportando.


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